Les he entregado aquí una docena de consejos para introducirse en el placer de disfrutar una copa de vino. Cada uno desarrollara sus preferencias, sus gustos y con el correr de los años adquirirá un conocimiento que no podrá ser conmovido por experto alguno. Pues se tratará de un conocimiento profundo y no racional. Profundo porque es un conocimiento existente que se encuentra encriptado en nuestro propio y que solo logra salir a la superficie cuando existen suficientes motivos como para ello. Solo se accede a el cuando lo hacemos desde nuestro verdadero ser, sin racionalizaciones ni segundas intensiones. Es cuando dejamos que nuestro ser se haga presente, cuando permitimos que el vino actúe como catalizador de nuestras percepciones y emociones. No existen secretos que no estén ya dentro de nosotros mismos.
domingo, 6 de abril de 2008
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