1) Siempre debes tener otra copa para el agua, fundamental y necesaria. La copa o el vaso, ya aquí la elección es meramente estética. El agua es el elemento complementario en este delicado equilibrio que se va sucediendo entre sorbo y sorbo. Necesitamos producir un barrido dentro de la boca entre bocado y sorbo para permitir a nuestro paladar, nuestras papilas gustativas estar en plenitud de sus formas para atrapar los diferentes sabores que nos va ofreciendo el vino. El vino no le puede quitar el privilegio al agua de ser la bebida ideal para zacearnos la sed. La sed no nos permite disfrutar del vino, el vino no se toma para cubrir una de nuestras necesidad fisiológicas fundamentales, para ello está el agua. El agua es la bebida que cumple con máxima holgura los requisitos necesarios y más que suficientes para cubrir cuando así nuestro cuerpo lo necesite nuestra necesidad de hidratación. Y este tema no es un tema menor, porque precisamente el alcohol es un elemento que produce deshidratación, una de las causas fundamentales aunque no la única de nuestras jaquecas por la bebida. Otra virtud del agua, es que nos ayuda a tomar lo que realmente necesitamos para poder disfrutar del vino, sin necesidad de entrar en excesos que pueden llegar a transforman lo magnifico de la ceremonia del vino en algo que no deseamos. A no olvidar y recordar, no se puede beber vino, sin ser acompañado de su amigo que debería ser inseparable la copa de agua.
domingo, 6 de abril de 2008
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