Pero existe un tercer elemento, que junto con nosotros formamos las cuatro patas que sustentan esta magnifica ceremonia que nos otorga el placer de disfrutar de una copa de vino, el compañero necesario. Me estoy refiriendo exclusivamente a aquellos momentos en los que tomamos una copa alejados de las comidas, como un aperitivo, o simplemente como la manera de disfrutar de un momento muy especial. Es aquí cuando se debe tener en cuenta que no se puede beber solo, y no me estoy refiriendo a la compañía. El vino siempre debe ser acompañado por una ingesta de proteínas. Alguno me dirá y porque proteínas, simplemente porque las proteínas son un protector hepático. Es conveniente pero no indispensable que las proteínas que elijamos sean magras, dependiendo la elección de la salud de las arterias de cada individuo y de las cantidades de ingesta. Un buen queso es un compañero ideal, pero no se dejen llevar por mis consejos, ya cada uno sabrá encontrar su compañero ideal. El acompañar el vino, con pequeñas ingesta de proteína también nos ayuda a tener menos absorción de alcohol, al tiempo que se matiza enriqueciendo el momento con una pluralidad de sensaciones.
domingo, 6 de abril de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada