Al encontrarme a John, ese era su nombre, me contó exactamente lo ocurrido. Cuando lo citó el Director Ejecutivo para informarle que estaba despedido, el no podía salirse de su asombro, lo recibió como un balde de agua helada; expuso todo lo que había hecho por la empresa, las horas extras, el empeño, que había sido diligente y esmerado y que fundamentalmente los resultados obtenidos por su gestión habían sido excelentes. Más sorprendido quedó cuando, recibió respuestas afirmativas a todo lo que había expresado, y que nada tenían que decirle respecto a como se había desempeñado en su trabajo. Estupefacto, pregunto cual era el motivo de tan drástica medida. La respuesta lo dejó aún mas desolado
“Es que usted ha desatendido a su secretaria Susan, que constituye como ser humano y parte de esta empresa un recurso verdaderamente importante, no le prestó suficiente atención, es que usted no comprende nuestra filosofía, a lo que John un tanto confuso, protesto diciendo que Susan trasladaba sus problemas privado a la Empresa y eso era para el intolerable.
El bienestar del personal de nuestra empresa le respondieron, no hace distinciones entre cuestiones privadas y no privadas, es nuestra responsabilidad velar por su bienestar. Precisamente eso es lo que usted no alcanza a comprender.
“Es que usted ha desatendido a su secretaria Susan, que constituye como ser humano y parte de esta empresa un recurso verdaderamente importante, no le prestó suficiente atención, es que usted no comprende nuestra filosofía, a lo que John un tanto confuso, protesto diciendo que Susan trasladaba sus problemas privado a la Empresa y eso era para el intolerable.
El bienestar del personal de nuestra empresa le respondieron, no hace distinciones entre cuestiones privadas y no privadas, es nuestra responsabilidad velar por su bienestar. Precisamente eso es lo que usted no alcanza a comprender.

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