Luego servirás el vino en la copa, podrás usar un tipo de vertedor para evitar que parte del vino corra por la botella, o en su defecto colocar en su borde una servilleta de papel plegada y anudada con la suficiente calidad como para que quede perfecta para que absorba parte del vino que pueda regresar por el cuello de la botella. La cantidad a servir será la suficiente como para tomar cuatro sorbos importantes. No debes servir la copa hasta la mitad. Una medida más o menos coherente es el equivalente a un cuarto. Es importante disfrutar de ese sonido particular del caer del vino dentro de la copa, sobre todo cuando la copa es de la característica de la que hemos hablado. El oído es uno de los actores.
domingo, 6 de abril de 2008
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